Una investigación realizada por científicos de la Universidad Estatal de Oregon (Estados Unidos) encontró que las personas que consumen cannabis de manera habitual presentan niveles más elevados de cortisol, conocida como la “hormona del estrés”, al comenzar el día. Si bien el trabajo no demuestra una relación de causa y efecto, los especialistas consideran que el hallazgo abre una nueva línea de investigación sobre los efectos del consumo prolongado de marihuana.
El estudio, publicado en la revista científica Cannabis, analizó la denominada respuesta de cortisol al despertar (CAR), un indicador que refleja cómo el organismo se prepara para afrontar las exigencias diarias. Los investigadores observaron que la respuesta hormonal fue similar entre consumidores y no consumidores, pero detectaron que quienes utilizaban cannabis con frecuencia ya despertaban con una concentración más alta de cortisol circulando en el organismo.
La investigación fue encabezada por la profesora Anita Cservenka, quien aclaró que los resultados no permiten afirmar que el cannabis sea la causa directa de ese aumento hormonal. “Necesitamos estudios de seguimiento durante más tiempo para comprender si existe una relación causal, pero creemos que este es un importante punto de partida”, explicó.
El cortisol cumple funciones esenciales en el organismo, como regular el metabolismo, la presión arterial y la respuesta inmunológica. Sin embargo, cuando sus niveles permanecen elevados durante períodos prolongados, se lo asocia con un mayor riesgo de desarrollar ansiedad, depresión y enfermedades cardiovasculares, entre otros trastornos.
Los especialistas sostienen que el hallazgo también podría ayudar a identificar consumos problemáticos. La psiquiatra y neuróloga cognitiva Marcela Waisman Campos, docente de la Universidad de Buenos Aires, señaló que el estudio encontró que las personas con mayores niveles de cortisol matutino también presentaban más dificultades para controlar su consumo y sufrían más consecuencias negativas asociadas al uso de cannabis.
Los investigadores recuerdan que el estrés y el consumo de cannabis mantienen una relación compleja: mientras muchas personas recurren a esta sustancia para aliviar situaciones de tensión, el consumo crónico podría terminar alterando los mecanismos biológicos que regulan precisamente esa respuesta al estrés, generando un círculo difícil de romper.
Aunque los autores remarcan que los resultados deberán confirmarse con estudios de mayor escala, consideran que el cortisol matutino podría transformarse, en el futuro, en un marcador biológico útil para detectar consumos problemáticos y orientar tratamientos más personalizados en pacientes con trastornos por uso de sustancias.
