Un especialista del INTA aseguró que la eficiencia de conversión no depende únicamente del engorde a corral, sino que comienza desde los primeros meses de vida del animal. El planteo fue realizado por el investigador Aníbal Pordomingo durante una jornada organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
El experto explicó que el crecimiento del ternero desde el nacimiento hasta el destete es determinante para el rendimiento productivo posterior. “Por mejor que se hagan las cosas en el engorde final, no se puede corregir lo que haya salido mal en la etapa previa”, remarcó.
Pordomingo sostuvo que una buena genética, una recría eficiente y una correcta alimentación durante la lactancia permiten obtener animales más pesados y con mejores índices de conversión, incluso en sistemas de engorde prolongados.
Además, destacó que el mayor peso al momento de la faena no implica necesariamente una menor eficiencia, siempre que el biotipo y el manejo sean los adecuados. Los ensayos realizados demostraron que animales más pesados pueden mantener excelentes niveles de conversión, buen rendimiento de carcasa y una carne de alta calidad.
Otro dato relevante es que la terneza de la carne está más relacionada con la edad del animal que con su peso, derribando uno de los mitos más frecuentes dentro de la producción bovina.
El mensaje del INTA es claro: la rentabilidad del negocio ganadero comienza mucho antes del feedlot. La inversión en genética, sanidad y nutrición durante la cría y la recría es la base para producir más kilos, mejorar la calidad de la carne y aumentar la eficiencia de todo el sistema productivo.
