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GENERAL BELGRANO REFUERZA SU ESCUDO RURAL MIENTRAS EL ABIGEATO GOLPEA CON FUERZA EN OTROS DISTRITOS BONAERENSES

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Mientras distintos puntos de la provincia de Buenos Aires vuelven a encender las alarmas por robos de hacienda, vandalismo y productores que denuncian sentirse desprotegidos, General Belgrano continúa profundizando su política preventiva en materia de seguridad y avanza con el mallado de seguridad rural, una estrategia destinada a extender el control y la vigilancia hacia los caminos y establecimientos del distrito.

La inseguridad rural se ha convertido en una preocupación creciente para el sector agropecuario bonaerense. Casos registrados en localidades como Vedia, Lincoln, Junín y Juan Bautista Alberdi muestran la dimensión de un fenómeno que no solamente ocasiona pérdidas millonarias, sino que también impacta directamente sobre quienes viven y producen en el campo.

Uno de los testimonios más contundentes es el de Juan Carlos Loliscio, productor de la zona de El Dorado, entre Vedia y Lincoln, a quien le sustrajeron 23 terneros de su establecimiento. La pérdida fue estimada en alrededor de 25 millones de pesos, aunque el propio damnificado aseguró que el golpe más profundo fue emocional: llegó a pensar en abandonar la actividad.

No fue un hecho aislado. El productor juninense Gabriel Racca detectó la desaparición de 52 terneros de un rodeo de poco más de 250 animales, con un perjuicio calculado entre 60 y 70 millones de pesos. Tras una investigación y allanamientos realizados por la Patrulla Rural de Lincoln, 49 animales pudieron ser localizados en un feedlot de Carlos Tejedor.

Otro episodio tuvo como damnificado a Juan Carlos Llames Massini, quien denunció la desaparición de 13 vaquillonas Hereford de su establecimiento ubicado en Juan Bautista Alberdi. El valor de los animales fue calculado entre 20 y 25 millones de pesos. Los testimonios recogidos en esas regiones describen además problemas recurrentes con cazadores, establecimientos vulnerables y productores que, en muchos casos, directamente dejan de denunciar porque consideran que las investigaciones no llegan a resultados.

La problemática adquirió tal dimensión que actualmente forma parte del debate público sobre la necesidad de tipificar y endurecer las penas vinculadas al vandalismo rural, contemplando delitos que afectan instalaciones, maquinaria, cultivos y hacienda. El abigeato aparece nuevamente en el centro de la preocupación de las entidades y productores.

GENERAL BELGRANO APUESTA A LA PREVENCIÓN

Frente a una realidad que golpea a diferentes regiones bonaerenses, General Belgrano viene sosteniendo una política de seguridad basada en la prevención y la incorporación de tecnología, que ahora busca extenderse especialmente sobre el amplio territorio rural del distrito.

En ese marco se inscribe el avance del denominado mallado de seguridad rural, pensado para fortalecer la vigilancia y generar una cobertura que permita controlar movimientos y puntos estratégicos de ingreso, egreso y circulación en los caminos rurales.

La iniciativa complementa el sistema de seguridad que el municipio viene desarrollando mediante cámaras, monitoreo y herramientas tecnológicas. El desafío adquiere particular importancia por las características geográficas de General Belgrano y por el peso que tiene la actividad agropecuaria en su economía.

Los episodios ocurridos en otros distritos muestran que la seguridad rural dejó de ser una problemática exclusivamente policial para convertirse también en una cuestión productiva. Detrás de cada animal robado hay años de trabajo, inversiones y planificación que pueden desaparecer en pocas horas.

Mientras el abigeato y el vandalismo rural exhiben sus consecuencias en distintas regiones de la provincia, General Belgrano busca anticiparse al problema: extender el entramado preventivo desde la ciudad hacia el campo y cerrar espacios a un delito que, cuando logra instalarse, resulta mucho más difícil combatir.

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