La actividad de la industria frigorífica volvió a mostrar señales de contracción durante agosto. La faena de ganado bovino alcanzó aproximadamente 1,011 millones de cabezas, lo que significó una caída del 7,7% respecto de julio y del 12,9% frente al mismo mes de 2025, de acuerdo con datos del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC).
La tendencia negativa se extiende a lo que va del año. Entre enero y agosto fueron faenados 8,13 millones de bovinos, frente a los 9,02 millones registrados durante igual período del año pasado. La diferencia representa una disminución del 9,9% interanual, prácticamente un 10% menos de animales enviados a faena.
Otro indicador relevante es la menor participación de las hembras. Durante agosto representaron el 42,9% de la faena total, cuando un año atrás alcanzaban el 47,1%. En los primeros ocho meses de 2026 fueron enviadas a faena alrededor de 508.100 hembras menos que durante el mismo período de 2025.
Menos carne, pero animales más pesados
La menor cantidad de cabezas procesadas también impactó sobre la producción. En agosto se obtuvieron cerca de 248.300 toneladas de carne bovina, con una caída del 7,3% mensual y del 8,7% interanual. Entre enero y agosto, la producción acumulada llegó a 1,944 millones de toneladas, un 6,8% menos que durante igual período de 2025.
Sin embargo, un factor permitió amortiguar parcialmente la caída: el mayor peso de las carcasas. El promedio de agosto llegó a 245,5 kilos, un 4,8% por encima del registrado un año atrás. En el acumulado anual, el peso medio fue de 239,1 kilos, con una mejora del 3,5%.
Mientras la faena retrocede, los establecimientos de engorde a corral muestran otro comportamiento. Al cierre de agosto, los feedlots concentraban alrededor de 2,09 millones de bovinos, un 9% más que las existencias registradas en el período utilizado para la comparación.
Los números dejan así una señal importante para la cadena ganadera: 2026 transita con una marcada reducción en la cantidad de animales faenados y en la producción de carne, aunque el incremento del peso promedio permite compensar parcialmente ese retroceso.

