La diferencia de precios entre la carne vacuna y la porcina continúa ampliándose y comienza a modificar las decisiones de compra. Un relevamiento de la Federación Porcina Argentina correspondiente a septiembre muestra brechas que llegan hasta el 192% según el corte y el punto de venta.
Con el consumo condicionado cada vez más por el bolsillo, la carne de cerdo se consolida como una alternativa más económica frente a la vacuna. De acuerdo con el relevamiento de la Federación Porcina Argentina (FPA), en las carnicerías los cortes vacunos analizados resultaron, en promedio, un 128% más caros que sus equivalentes porcinos, mientras que en hipermercados la diferencia promedio fue del 95%.
La comparación se vuelve todavía más contundente cuando se observan algunos de los cortes más habituales. Según los precios relevados en carnicerías, el kilo de asado vacuno ronda los $23.000, mientras que el pechito de cerdo se consigue por unos $8.200. Es decir, con el dinero necesario para comprar un kilo de asado podrían adquirirse aproximadamente 2,8 kilos de pechito de cerdo.
Milanesas: otra diferencia importante
La brecha también llega a uno de los platos clásicos de los hogares argentinos. La nalga vacuna fue relevada en alrededor de $25.000 el kilo, frente a unos $10.000 para la nalga de cerdo. En términos prácticos, el mismo presupuesto permitiría comprar aproximadamente dos kilos y medio del corte porcino.
Algo similar ocurre con el bife angosto, ubicado en unos $18.000 por kilo, mientras que el carré con hueso o las costillitas de cerdo rondan los $8.200.
Pero la mayor diferencia del relevamiento aparece entre dos cortes premium: el lomo vacuno alcanza los $35.000 por kilo frente a los $12.000 del solomillo porcino. La brecha llega así al 192%, prácticamente tres veces el valor.
Los precios varían según el tipo de comercio. En hipermercados, por ejemplo, la FPA relevó valores diferentes, aunque manteniendo una importante ventaja para el cerdo: pechito a $7.800 frente a $17.500 del asado; carré a $7.600 contra $17.500 del bife angosto, y solomillo a $13.000 frente a $33.000 del lomo vacuno.
Cada vez más cerdo en carnicerías y supermercados
La diferencia económica coincide con una mayor presencia de productos porcinos en los puntos de venta. A los cortes tradicionales se sumaron milanesas, carne picada, hamburguesas y productos envasados al vacío, mientras también crece su comercialización mediante plataformas digitales.
Este proceso acompaña una tendencia de más largo plazo: el cerdo viene aumentando su participación dentro del consumo de carnes en la Argentina, ampliando las opciones disponibles para reemplazar preparaciones tradicionalmente realizadas con carne vacuna.
La FPA también destaca el aspecto nutricional. Según un estudio realizado por INTI Carnes a pedido de la Federación sobre cinco cortes frescos —cuadrada, nalga, bola de lomo, paleta y bondiola—, los productos analizados mostraron un importante aporte proteico y, en varios casos, características de cortes magros.
Con precios que en determinados casos muestran diferencias cercanas a tres contra uno, el cerdo suma un argumento difícil de ignorar: con el mismo presupuesto, una familia puede llevar considerablemente más carne.
En un país donde la carne vacuna forma parte central de la cultura alimentaria, el bolsillo está empezando a darle cada vez más espacio a otra protagonista: la carne de cerdo.

