Por El Imparcial del Salado
El automovilismo de General Belgrano vivió este fin de semana una jornada que quedará grabada en la memoria de los amantes de los fierros. En el marco de los entrenamientos y actividades previas a la cuarta fecha del campeonato, el Autódromo “Gabriel Appella” recibió una visita de lujo: Aníbal Colapinto, padre del piloto argentino de Fórmula 1, Franco Colapinto.
La presencia de Colapinto generó una verdadera revolución entre pilotos, equipos y aficionados que se acercaron al circuito belgranense para disfrutar de una fecha especial del automovilismo regional. Lejos de limitarse a observar desde boxes, Aníbal se puso el casco, se subió a una tradicional coupecita de la Clase A y salió a pista para vivir en primera persona la experiencia de competir.

El vehículo utilizado pertenece a Hernán Margiolakis, con quien trabajó durante la jornada en la puesta a punto y adaptación al trazado local, de cara a la esperada carrera de invitados disputada durante el fin de semana.
Finalizada la actividad, y visiblemente emocionado por el ambiente vivido en el autódromo belgranense, Aníbal Colapinto destacó el nivel de organización del evento, el estado del circuito y el afecto recibido por parte del público. Incluso, según trascendió, manifestó con entusiasmo que le relatará a su hijo Franco todos los detalles de la experiencia vivida en General Belgrano.

La presencia del apellido Colapinto no pasó inadvertida. En momentos en que Franco representa a la Argentina en la máxima categoría del automovilismo mundial, la visita de su padre tendió un puente simbólico entre el automovilismo regional y la Fórmula 1, acercando por unas horas el sueño de miles de fanáticos a la realidad del deporte motor local.
El paso de Aníbal Colapinto por el circuito Gabriel Appella dejó postales inolvidables y reafirmó el crecimiento que viene experimentando el automovilismo en General Belgrano, una plaza que continúa consolidándose como referencia deportiva en la región.
Porque a veces las grandes historias del automovilismo también se escriben lejos de los grandes escenarios internacionales, y este fin de semana General Belgrano tuvo el privilegio de ser parte de una de ellas.
