Una investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Fundación FAADA puso en evidencia el enorme valor que tienen los animales de compañía para miles de personas. El estudio concluyó que, en contextos de vulnerabilidad social, perros y gatos no solo brindan compañía, sino que muchas veces representan la única red de apoyo emocional disponible.
Publicada en la revista científica Frontiers in Psychology, la investigación analizó la experiencia de 100 personas de entre 19 y 80 años y arrojó resultados contundentes sobre el papel que cumplen las mascotas en la vida cotidiana de quienes atraviesan situaciones de aislamiento, enfermedad o fragilidad social.
Un vínculo que sostiene
Según el estudio, el 90% de los participantes manifestó que su perro o gato constituye su única fuente de apoyo emocional, además de ser la única oportunidad de recibir contacto físico, afecto y cuidados.
Los investigadores también destacaron que:
- El 91% aseguró que, cuando se siente triste o angustiado, prefiere estar junto a su mascota.
- El 90% afirmó que su animal le da una razón para levantarse cada día.
- El 71% cree que su mascota permanecería a su lado incluso si todas las demás personas lo abandonaran.
Para muchos de los encuestados, perros y gatos son considerados verdaderos integrantes de la familia y ocupan un lugar fundamental dentro de su red afectiva.
Compañía que no reemplaza a las personas, pero sí acompaña
Los responsables del estudio aclararon que las mascotas no sustituyen los vínculos humanos, sino que aportan formas de apoyo difíciles de encontrar en otros ámbitos: compañía permanente, aceptación incondicional y consuelo emocional.
Los especialistas remarcaron que este tipo de relación resulta especialmente importante para personas que suelen sentirse estigmatizadas, solas o excluidas socialmente.
Un llamado a repensar las políticas sociales
A partir de estos resultados, los investigadores sostienen que los programas de asistencia social y de salud deberían contemplar el vínculo entre las personas y sus animales de compañía.
Separar a una persona vulnerable de su mascota, advierten, puede significar perder una parte esencial de su red de apoyo emocional, con consecuencias directas sobre su bienestar psicológico y su calidad de vida.
En ese sentido, proponen desarrollar políticas públicas y protocolos de atención que permitan preservar estos vínculos, incorporando a los animales de compañía como un elemento más dentro de las estrategias de acompañamiento social.
Un pequeño gesto con un enorme impacto
La investigación vuelve a demostrar que el vínculo entre las personas y sus mascotas trasciende la simple convivencia. Para muchos, un perro o un gato representa afecto, compañía, motivación y esperanza.
En tiempos donde la soledad y el aislamiento afectan cada vez a más personas, la ciencia confirma lo que muchos dueños de mascotas ya saben: un animal de compañía puede convertirse en un sostén emocional invaluable y marcar una enorme diferencia en la vida de quien más lo necesita.
