Lo que comenzó como una recorrida por los caminos rurales de Sierra de los Padres terminó convirtiéndose en una anécdota difícil de olvidar para dos vecinos marplatenses. Mientras intentaban asistir a una camioneta encajada en el barro, descubrieron que uno de los conductores era nada menos que Emiliano “Dibu” Martínez, arquero de la Selección Argentina y campeón del mundo.
El episodio ocurrió durante los días de descanso que el futbolista disfruta en su ciudad natal, luego de la reciente actividad con la Selección. Según trascendió, Martínez había acudido a ayudar a un amigo cuya camioneta había quedado atascada por el mal estado de los caminos tras las intensas lluvias, pero terminó corriendo la misma suerte.
Los protagonistas del rescate fueron Leonardo Albarracín y su hijo Ramiro, quienes recorrían la zona en motocicleta cuando advirtieron la presencia de dos vehículos detenidos. “Mi hijo me dijo: ‘Ese es el Dibu, papá’. Yo no lo podía creer”, recordó Leonardo al relatar el inesperado encuentro.
La tarea para liberar las camionetas demandó más de tres horas de trabajo. Hubo que utilizar palas, lingas, sumar la colaboración de otras personas e incluso un pequeño tractor que el propio arquero fue a buscar a un campo cercano para intentar sacar los vehículos del barro.
Una vez resuelta la situación, el arquero del Aston Villa agradeció profundamente la ayuda recibida. Como muestra de reconocimiento, obsequió a sus rescatistas un camperón oficial de la AFA, además de firmar autógrafos y fotografiarse con quienes colaboraron para resolver el inconveniente.
“Nos salvaron“, expresó Martínez al despedirse, en una escena que rápidamente se viralizó en redes sociales y que dejó en evidencia la humildad del marplatense.
Leonardo Albarracín destacó que, durante todo el tiempo que compartieron, la conversación nunca giró en torno al fútbol. “La calidad humana del Dibu es impresionante. Hablamos como cualquier vecino. Su sencillez y cordialidad son para destacar”, aseguró.
La historia volvió a mostrar una faceta poco conocida del arquero argentino, quien más allá de sus logros deportivos dejó una grata impresión por su cercanía y agradecimiento. Para los vecinos, el inesperado encuentro terminó siendo una experiencia inolvidable; para el campeón del mundo, una demostración de que, aun en los momentos más simples, los grandes gestos también dejan huella.